De un tiempo a esta parte aprendí a celebrar y disfrutar mis cumpleaños.
Los he festejado con maso menos gente pero los festejé y me gustó mucho hacerlo.
Faltan 33 días para otro cumple y aún no sé qué voy a hacer aunque tengo claro que me encantaría recibir regalos (cosa que nunca dije en voz alta), nada disparatado, al contrario.
Quisiera regalos simples, sencillos, de esos que demuestran que quien los hace me conoce.
Soy una persona que no tiene incorporado el gen del materialismo, no al menos en el sentido codicioso de la palabra.
Es cierto que compro lo que me gusta y todos los días agradezco lo que tengo y sé que en algunas cosas las tengo por demás pero también es cierto que carezco de esos pequeños detalles que puede tener un otro conmigo.
Me encantaría un cumpleaños con regalos sorpresa, con cosas que ni siquiera puedo imaginar pero llegan primero con el sonido del portero eléctrico y termina entre mis manos, sea lo que fuere.
Mientras escribo esto me río sola porque pienso en un globo inflado con helio, un peluche, un bonsai (amo los bonsai y hace meses que busco un tilo, un cerezo o un jacarandá), una lista de canciones en Spotify (ese es un regalo que sólo puede hacerlo alguien que me conozca mucho, mucho, mucho), un buen libro de espionaje…qué se yo, esas cosas que me definen y que no todas tienen que ver con el dinero o el poder adquisitivo del otro.
Por ahora lo suelto y que el Universo obre por mí.